Cuando crece la familia viviendo en una Tiny
- Sofía

- 11 feb
- 3 Min. de lectura
Nuestra decisión de seguir siendo una familia viviendo en una tiny
Hoy quiero compartir algo importante con ustedes: estamos esperando a nuestro primer hijo. Y sí, llegará a vivir en nuestra tiny de 12 metros cuadrados con nosotros.
Esta noticia marca el inicio de una nueva etapa en nuestra vida, tanto a nivel personal como en la forma en que habitamos nuestro espacio. Y aunque nuestra casa no va a crecer de inmediato en m², sí estamos tomando decisiones concretas para adaptarnos y hacer que el diseño juegue a nuestro favor durante esta primera etapa.

¿Cómo vamos a convivir ahora con una guagua en un espacio tan pequeño?
Esta es por lejos la pregunta que más escuchamos desde que contamos que estoy embarazada. Y también es algo que nosotros mismos nos hemos cuestionado.
Sabemos que nuestra tiny es pequeña y ahora que la familia crece es inevitable que aparezcan miedos, dudas y cuestionamientos. Pero algo que me da tranquilidad es recordar que antes de empezar este proyecto también hubo muchas voces externas: personas que nos dijeron que estábamos locos, que se rieron, que pensaban que esto no era un alternativa sostenible.
Hoy llevamos tres años viviendo así, y ha sido una experiencia increíble.
Desde mi experiencia diseñando viviendas, he aprendido que el espacio no se mide solo en metros cuadrados, sino en cómo está pensado. Cuando el diseño es consciente, un lugar pequeño puede sentirse amplio, funcional y acogedor.

“Olvídate del minimalismo, las guaguas ocupan mucho espacio”
Este es otro de los comentarios que escuchamos constantemente.
Como somos primerizos, todavía no sabemos exactamente cómo será. Pero también tengo claro que muchas de estas opiniones vienen desde experiencias muy distintas a la nuestra, desde estilos de vida donde el consumo y la acumulación son parte del día a día.
Nosotros ya estamos acostumbrados a vivir con menos.
También conocemos bien la cultura del “por si acaso” y de todo lo que se vende como indispensable, aunque muchas cosas se usan por poco tiempo, otras se pueden compartir, adaptar o simplemente no usar.
Por suerte tenemos un círculo cercano muy querido que nos ha apoyado muchísimo en esta etapa. Hemos recibido ropa, mudador, tina, coche, huevito y varias cosas más, la mayoría usadas o regaladas. Aún no tenemos nada dentro de la tiny y pronto tendremos que hacer una selección consciente de qué vamos a usar realmente, para no empezar a acumular.
Más que sumar objetos, estamos pensando en cómo organizar, simplificar y adaptarnos.
Y si no funciona, también sabemos que siempre existe la alternativa de arrendar por un tiempo y desde ahí idear y construir nuestra nueva forma de vida.

Nuevas construcciones
Aunque no estamos agrandando nuestra casita, sí estamos comenzando un nuevo proyecto: la construcción de una bodega.
Para nosotros cumple un rol clave en esta etapa.
Nos permitirá ordenar el exterior y liberar espacio dentro de la tiny para entregárselo a nuestro hijo. Tendrá un lavadero para poder lavar ropa en casa, ya que antes la mandábamos a lavar al pueblo. También podremos guardar herramientas, materiales acumulados estos años, implementos de jardín, tablas de surf, bicicletas y más.
Además, construiremos un invernadero para empezar a trabajar nuestro huerto y jardín.
Tener espacios de apoyo bien diseñados nos permite que la tiny siga siendo un lugar habitable, ordenado y tranquilo, especialmente pensando en la llegada de la guagua.

Y más adelante, una tiny un poco más grande
Sabemos que hay etapas, y que no todas se viven igual.
Hoy seguimos cómodos en nuestra tiny, pero nuestra cama es pequeña y no vamos a caber los tres. No quiero que la falta de metros cuadrados afecte nuestra relación de pareja.
Por eso, apenas podamos, queremos comenzar el proyecto de una tiny un poco más grande y fija, pensada especialmente para esta nueva configuración familiar.
Una pieza para nosotros, privacidad, espacio para el pequeño y un poco más de área común. Todo manteniendo el estilo de vida que nos gusta: consciente, sin excesos, en contacto cotidiano con la naturaleza, valorando las relaciones, el tiempo y la calma.
Creemos profundamente que una casa debe adaptarse a quienes la habitan, y no al revés.
Hoy, más que nunca, eso cobra sentido.

Compartir el proceso, tal como es
Queremos compartir esta etapa sin idealizarla ni romantizarla.
Con preguntas reales, decisiones concretas y aprendizajes del camino.
Porque quizás no somos los únicos preguntándonos cómo adaptar nuestra forma de vivir cuando la familia crece, sin perder lo esencial en el camino.
Y porque al final, no se trata del tamaño de la casa. Se trata de cómo queremos vivir.
Pronto vamos a compartir cómo estamos adaptando nuestra tiny y los primeros cambios que estamos haciendo.



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